El club de los mamarrachos

Instantes, palabras, quejas, fotografias, sonidos, nostalgias, ausencias, historias, conversas, blasfemias…

Jorge Drexler en Lima! septiembre 18, 2007

Filed under: canciones,drexler,nostalgia — annyluna @ 12:36 am

Es cierto que no hay arte sin emoción y que no hay precisión sin artesanía y esta noticia, al menos a mí y a muchas de las personas que conozco nos emociona sobremanera. El autor de muchas de las canciones más originales y melódicas que se han escuchado en esta parte del universo por fin entre nosotros. Jorge Drexler se viene este 13 de Octubre a dar guerra con cuatro guitarras, la cita es en el Polideportivo de la PUCP y las entradas ya se venden como pan caliente (bueno, no tanto) en Teleticket. Los que vamos siempre buscando un puerto, un cielo abierto -lejos del dolor- iremos a verlo como quien va por la vida… a la deriva, con el alma en el timón.

Y que sea lo que sea!

 

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“Jorge Drexler es un artista excepcional que sabe mezclar como nadie la electrónica y la poesía, consiguiendo canciones que siguen la mejor tradición de los grandes cantautores, pero en los que también encontramos texturas únicas, donde la sensibilidad y los ritmos logran hacer un equipo perfecto.”

www.jorgedrexler.com 

 

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La felicidad no puede estar quieta. agosto 27, 2007

Filed under: canciones,historias,nostalgia,silvio — warmicha @ 5:23 am

Siempre se tiene que mover o irse. Lo triste es que se vaya para siempre, desacostumbrarse, olvidar, no mirarla mas, no sentir mas como a uno le provocaba cosquillas en la panza, preguntarse entre papeles y semáforos: qué felicidad me invadirá ahora. Será una frase, una canción, un rostro, un chocolate, un café, una historia, un amigo, una foto.

Mejor no pensar, ya que igual se irá.

Silvio – El día en que voy a partir.

 

La Cibeles en Lima agosto 14, 2007

Filed under: canciones,historias,sabina — annyluna @ 2:37 am

Si no son tan despistados y son de esos que se fijan en los anuncios publicitarios de mil metros cuadrados que a uno lo marean cuando intenta, en vano,  no pensar en nada mirando por la ventana de la combi, se habrán dado cuenta de que, por estos dias, la nueva campaña publicitaria de Lan trae consigo (y en formato amplificado) la fuente Cibeles.

 

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Sí, la misma que es protagonista de una de las historias más dulces que le han salido al Joaquinito del pentagrama. La canción se llama “A la sombra de un león”.

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Fuente Cibeles – Madrid 

 

Esta es la canción de un loco (el interno 16) que se enamora de la estatua mas bella de todo Madrid y se escapa del manicomio para invitarla a bailar un vals. En el primer encuentro ella le responde “Que tal, estoy sola y sin marido, gracias por haber venido a abrigarme el corazón”. Y el interno 16 queda perdidamente enamorado de ella, tanto que al día siguiente le regala un anillo de pedida que le ha robado en el Corte Inglés. Pero, es apresado por un agente que lo obliga a soltarse de ella para llevarlo nuevamente al manicomio, mientras la Cibeles, no pudiendo contener la pena, empieza a llorar. Al final, un pobre taxista que pasaba por ahí es el que paga pato, pues se da cuenta que la Cibeles está llorando y de la impresión choca su auto contra el Banco Central (¡!). 

 

Aquí les dejo la versión cantada por Ana Belén y el mismo Joaquín. Que la disfruten!

 

 

Otra vez el verde de la libertad agosto 9, 2007

Filed under: canciones,fotografias,instantes,memorias de viaje,nostalgia — mamarrachosclub @ 7:55 am

Yo queria copiar la conversacion que tuvimos los mamarrachos previa a la creacion de este blog, pero no la guarde..ups! A cambio les dejo esta fotografia que desde mi ultimo viaje me acompania y me ayuda a creer que un dia las tardes volveran a ser mias.

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Yo vivía en el bosque muy contento,
caminaba, caminaba sin parar.
Las mañanas y las tardes eran mías,
por la noche me tiraba a descansar.

Pero un día vino el hombre con sus jaulas,
me encerró y me llevó a la ciudad.
En el circo me enseñaron las piruetas,
y así yo perdí mi amada libertad.

“Conformate” me decía un tigre viejo,
“nunca el techo y la comida han de faltar,
sólo exigen que hagamos las piruetas
y a los niños podamos alegrar”.

Han pasado cuatro años de esta vida,
con el circo recorrí el mundo así.
Pero nunca pude olvidarme de todo,
de mis bosques, de mis tardes y de mí.

En un pueblito alejado
en una noche sin luna
alguien no cerró el candado
y yo dejé la ciudad.

Ahora piso yo el suelo de mi bosque,
otra vez el verde de la libertad.
Estoy viejo, pero las tardes son mías,
vuelvo al bosque, estoy contento de verdad.

Luna en quiebra